Chapter 12

     Big Ed Wallington, conocido entre los compañeros de la patrulla de la Policía del Estado como "Moose", arrastró su silla hasta colocarla frente a la máquina de escribir en el Cuartel General, y sus manos parecían unos grandes jamones golpeando el teclado para redactar un breve informe de sus actividades en los días anteriores de patrulla.

     Como no era un perito en escribir a máquina, Moose Wallington se detenía de vez en cuando para quitarse el entumecimiento de sus dedos.

     Sentado al lado de él, un compañero de patrulla que sentía gran afición por la charla pero no estaba dotado para escribir informes, encontraba esta operación demasiado difícil.

     —Hay tanta tarea burocrática en esta organización —dijo— que van a tener que clasificar los entumecimientos de los dedos al escribir como un accidente de trabajo.

     —Uh, uh —dijo Moose estirándose sus dedos—. Sufrí un reventón en un neumático la noche pasada. Creo que ya estaba demasiado blanda la rueda antes de reventar. Pero el aire se fue con un estampido. Es sorprendente lo caliente que se pone un neumático cuando sufre un reventón. Créeme, apenas podía echarle mano.

     Volvió al teclado, empezó a escribir nombres bajo la clasificación de "Comprobaciones corrientes de licencias de conducir".

     Así llegó al nombre de Trenton, de veinticinco años de edad, de Noonville. Entonces, cuando empezó a escribir el nombre en su informe, repentinamente se detuvo y su dedo medio quedó encima de la letra que estaba a punto de golpear.

     —¿Qué es lo que pasa? —preguntó el otro guardia. ¿Tuviste repentinamente un calambre o fue una inspiración?

     —Maldito sea si no creo que ha sido una inspiración —dijo pensativamente Wallington.

—¿Cómo fue eso?

—Es sobre eso del neumático que se pone caliente cuando se produce un reventón.

—Bueno, ¿y qué hay sobre eso?

     —Yo encontré este coche la última noche —dijo Wallington—. Estaba parado a un lado de la carretera y el conductor dijo que acababa de arreglarlo y de cambiarle un neumático. Tenía una rueda reventada..., en efecto..., pero alguna cosa me hizo pensar sobre ese muchacho durante toda la noche. Algo que no estaba en orden. No pude figurarme qué era entonces. Y exactamente ahora se me ocurrió.

—¿Qué fue?

     —Él había colocado la rueda reventada en el soporte de repuesto y en efecto había levantado el coche con el gato. Cuando yo llegué estaba guardando las herramientas y listo para irse. Pero había algo raro en él. Tú ya sabes lo que pasa. Uno tiene un presentimiento de que ocurre algo anormal y..., bueno, ya sabes, yo estuve pensando respecto a ese muchacho.

—¿Qué aspecto tenía?

     —No es eso. Es sobre todo lo demás. Sabes, Don, yo golpeé un par de veces el neumático, el que había sufrido el reventón. La rotura estaba allí y vi el gran agujero por donde el neumático se había roto, pero algo me hizo sospechar que no todo era normal. Y fue esa rueda reventada. Estaba fría como una piedra.

El guardia que estaba a su lado junto a la mesa lo miraba con ojos interrogantes. —¿Qué hiciste sobre eso?

     —Nada en absoluto —confesó Moose Wallington abatido— porque no me di cuenta de ello entonces..., es decir, me di cuenta pero no medité sobre ello. Sólo cuando toqué ese neumático pensé que allí había algo anormal; pero, por vida vía, que en ese momento no pude darme cuenta de lo que era.

—¿Revisaste su licencia?

—Uh, uh.

     —Bueno, que no se entere de eso el Teniente Tyler. Informa cual si hubiera sido una comprobación de licencia. No vale la pena, el muchacho seguramente iba conduciendo despacio, era de noche y...

     —Nada de eso; él me mintió —dijo Moose Wallington—. Ese neumático no se había reventado allí. Él tenía ese neumático reventado en la rueda de repuesto hacía ya tiempo. Lo bastante para estar frío bajo el aire de la noche.

—O acaso él se detuvo y se puso a contemplar la luna —interpuso el otro—. Continúa. Informa como si se tratase de una comprobación ordinaria y déjalo ir así.

     Wallington sacudió la cabeza. Hizo correr la hoja de papel en el rodillo de la máquina hasta el lugar destinado a observaciones y escribió:

 

     "Observaciones: En la carretera del Estado número 72, a unas dos millas pasado el enlace con la carretera número 40, venía un Sedan Rapidex conducido por Robert Trenton, de Noonville. La licencia de conducir parecía estar en orden y no había orden de detención de su coche. El individuó manifestó haber tenido que parar para cambiar un neumático reventado, pero no había evidencia alguna en el suelo de que la parada hubiera sido hecha con ese propósito. Comprobé los ficheros otra vez esta tarde, exactamente antes de empezar el trabajo, para ver si había alguna cosa sobre ese auto".

 

     Moose empezó a escribir, "encontré que nada había sido informado", y después con una risa entre dientes decidió que ya había hecho suficiente comedia y que mejor sería ir a enterarse de los boletines últimos.

     Los procedimientos de rutina ordenaban que en caso de que alguna cosa sospechosa ocurriera, llamaría por sus dos líneas de radio desde el lugar del hecho para encontrar si había habido algún boletín más tarde sobre el mismo coche. Creía que el hecho de que no lo había realizado así, sería demasiado evidente para el ojo de águila del Teniente Tyler, que era quien examinaba los informes. Pero al haber puesto en la lista a Robert Trenton como digno de observación y no simplemente bajo la rutina de revisión de licencias, Wallington decidió que sería altamente aconsejable hacer una cuidadosa revisión del boletín de la tablilla.

     Se encontró con un informe que lo dejó perplejo: "Una llamada telefónica anónima desde Falthaven informó el robo de un Sedan Rapidex color claro, de dos puertas, que se supone registrado a nombre de Linda Carroll, pero sin que se disponga del número de la licencia o el número del motor. El individuo que llamó colgó a mitad de la conversación".

     Moose Wallington regresó a su máquina y continuó golpeando el teclado para escribir su informe.

     En vista del boletín del Rapidex, comunicado desde Falthaven, creyó que debería hacerse una nueva investigación sobre Robert Trenton y este suceso.

 

     Habiendo ya firmado el informe, Big Ed Wallington lo recogió y fue a la oficina del Teniente Tyler.

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