Chapter 17 ( cont )

     "Mi tía Linda Mae, le había ofrecido a Merton un cuarto para pasar la noche, pero yo estaba en extremo enfadada con él. Y ahora usted viene con todo esto... y, según parece, nosotros tres estamos en un lío..."

     Ostrander interpuso una sugestión práctica —Escuchen —dijo—. Vamos a olvidar los personalismos y abandonar el tono dramático. No existe ni siquiera una posibilidad entre diez mil de que Rob Trenton haya hecho algo que fuera ilegal o deshonroso. Y él no nos ha metido a nosotros en ello, porque si el opio fue escondido en el sedan Rapidex, nosotros ya estábamos metidos de antemano. Ahora convenzámonos de que tenemos que mantenernos unidos en este asunto.

—Yo no quiero ayuda de nadie —dijo Rob—. Yo sólo quiero saber los hechos y después ya procuraré remar en mi propia lancha.

     —¡Los hechos! —exclamó con sorpresa Ostrander—. ¡Pero si fue usted quien nos expuso a nosotros los hechos! Alguien se apoderó de este automóvil y lo utilizó como un medio para meter contrabando de opio en este país.

     —He leído cosas sobre planes de esta clase —dijo Linda—. Pero nunca pensé que yo misma me vería mezclada en un asunto de estos. Es una nueva revelación en materia de contrabando. Hoy día una gran parte de los turistas llevan sus propios coches a Europa con ellos. Y esto ahora se convierte en un recurso para que los empleados de los garajes se pongan en combinación con los contrabandistas de narcóticos. Cuando un coche es dejado en un garaje toda la noche, o quizá guardado allí por un día o dos, los hombres del garaje sólo tienen que ponerse en contacto con el cabecilla de los contrabandistas. A partir de ahí todo les resulta fácil.

     "La banda de contrabandistas tiene incluso sus propios mecánicos. Estos están especializados en soldaduras y tienen receptáculos que se ajustan al coche en sitios donde a nadie se le ocurriría nunca mirar. Pero incluso si alguien lo hace, aquello parece ser exactamente alguna parte del propio coche..., algo que ha sido instalado allí cuando el coche fue construido. Nadie piensa que eso pueda ser un recipiente para algo. Es apenas una comba o saliente en la carrocería y que fue practicado para dejar espacio a alguna pieza giratoria o algo por el estilo.

     "Después el contrabandista toma el número de la licencia del coche, el del registro y a partir de ahí ni siquiera tiene que preocuparse de seguir al coche por toda Europa. Todo lo que ellos tienen que hacer es esperar hasta que el coche sea cargado en el barco. Entonces ellos avisan a sus cómplices en este país, los cuales esperan hasta que el coche sea dejado en un garaje, y entonces los narcóticos son recogidos por ellos y nadie, ni el más sabio, es capaz de darse cuenta de ello.

     "Esa es la forma en que tienen que haber hecho con mi coche, sólo que a causa de ese neumático reventado, Rob lo descubrió y quitó la pieza que contenía los narcóticos antes de que los contrabandistas consiguieran apoderarse del coche".

     Ostrander asintió con la cabeza. —Sí, nosotros ya podemos ver ahora que así fue. Pero el caso es que Rob debería haber llamado a la Policía del Estado. En eso es en lo que él se encuentra comprometido. Debería haber denunciado que había encontrado los narcóticos.

—Yo..., bueno, yo quería hablar con Linda antes de hacer nada —dijo Rob.

Su silencio era una muda señal de su desaprobación.

     —No porque yo pensase que ella estaba mezclada en el contrabando o cualquier cosa análoga —añadió rápidamente Rob—, pero..., bueno, era su coche y... yo creí que ella debería enterarse de esto. Y pensé que sería muchísimo mejor si ella misma le telefoneaba a la policía.

     —Bueno, de cualquier forma —dijo animoso Ostrander— esa es toda el agua que corre bajo el puente. Ahora, vamos a utilizar nuestras cabezas en este asunto. ¿Hasta qué punto ha hecho uso usted de ese revólver, Rob?

—¿Por qué? Yo me apoderé de él, lo puse en mi bolsillo y lo disparé dos veces.

     —Bueno —dijo Ostrander—, puede haber en él las huellas dactilares del contrabandista. Algo de ese género podría ser una endemoniada prueba. Vamos a guardar este revólver bajo llave. Después pongamos este coche, del que usted se apoderó, en la calzada para autos. Tan pronto como sea de día saldremos e iremos a localizar el sitio donde estaba amarrado ese barco. Luego inspeccionaremos la extensión de los daños y después lo notificaremos a la policía.

—¿Y por qué no se lo notificamos ahora? —preguntó Rob.

     Ostrander, moviendo la cabeza negativamente, Sonrió: —Vamos a ver si logramos mantenernos fuera de esto —dijo—. Después de todo, Rob, usted no tiene la más ligera chispa de prueba por el momento. Usted necesita conseguir alguna prueba. Usted se debe eso a sí mismo... y a Linda.

—La policía puede ver por sí propia que esa pieza ahuecada estaba soldada al coche de Linda.

—Seguro —dijo Merton—. ¿Pero, dónde está el coche de Linda? ¿Y cómo va usted a convencer a nadie de que no fue usted mismo quien la soldó allí?

Rob estaba callado.

     —El coche de ella puede estar en cualquier parte —señaló Ostrander—. Puede estar fuera de los límites del Estado o en el fondo del río. Usted ya ha informado del robo a la policía.

—Pero —dijo Rob— mi casa está vigilada y...

     —Seguro que su casa está vigilada —dijo Merton Ostrander—. Usted no va a volver allí. Usted no puede permitirse el dejar que la policía lo agarre hasta que usted tenga suficientes pruebas de su inocencia. Y usted no puede conseguir las pruebas si está encerrado en la cárcel. Porque una vez que la policía lo meta a usted en la cárcel, ellos solamente buscarán pruebas que lo comprometan a usted. Pero si nosotros logramos conservarlo a usted fuera del embrollo, la policía puede conseguir pruebas que los guíen hasta esa banda de contrabandistas.

Se volvió y miró significativamente a la mujer más vieja.

     —Oh, muy bien —dijo ella riendo—. Hay otro cuarto libre que tiene una cama. No es tan cómodo como el cuarto de los invitados, pero está bien.

     —Excelente —dijo Ostrander—. Vamos a guardar bajo llave este revólver conservando una reseña de los números, y preservándolo de forma que las huellas dactilares no se borren de él. Mañana le daremos a la policía un informe anónimo diciéndoles que ese barco era él cuartel general de una banda de contrabandistas. Eso es todo lo que nosotros podemos hacer. Rob no lo notificó a la policía por causa de que él quería protegernos a nosotros. Ahora, vamos nosotros a tratar de protegerlo a él.

Con rápida habilidad examinó el revólver, contó las balas y anotó los números.

     Los ojos de Linda Carroll denotaban agradecimiento al mirar a Merton Ostrander. —Ese es el único camino lógico, desde luego, Merton —dijo.

—Bueno, joven, venga —dijo tía Linda—. Vamos a hacerle la cama para que duerma un poco. Usted parece como si pensase que podría aprovecharse de unas pocas horas de sueño... y de un buen baño caliente.

—Me fastidia el tener que molestarías a ustedes —dijo Rob.

     —Nada de eso. Linda siempre logra verse envuelta en algún enredo de una clase o de otra.

—Esto no es ningún enredo, tía —dijo riendo Linda.

     —Venga, joven —le dijo la tía—. Le llamaré a usted Rob. Y usted puede llamarme a mí Linda Mae. Mi sobrina es solamente Linda. Ella no tiene otro nombre como yo. Venga, trataremos todos de dormir un poco.

      “Merton, nosotros vamos a guardar con llave ese revólver aquí. Póngalo en ese escritorio. Muy bien, y ahora guarde usted la llave.

 

     "Rob, venga conmigo. Usted tomará un buen baño y después dormirá un poco. Ciertamente parece como si usted necesitase ambas cosas”.

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