Chapter 21

     El capitán Harmon llamó por el teléfono interior a la oficina del Coronel Stepney y dijo: —El sheriff del otro lado del río está aquí, Coronel.

—¿Qué es lo que él quiere?

—Quiere hablar con nosotros referente a cooperación.

—Magnífico. Tráigalo aquí.

El Capitán Harmon colgó el teléfono y le dijo al sheriff Landes: —Venga, sheriff. El Coronel va a recibirnos.

     Subieron las escaleras del cuartel y cruzaron por un despacho donde estaba un secretario, el cual les indicó con una seña que podían pasar al despacho privado. El Coronel Stepney, se adelantó para darle la mano al sheriff Landes. —¿Cómo van las cosas en su lado del río, sheriff?

—Muy bien –dijo— Landes sentándose, y aceptando un puro que le ofreció el Coronel Stepney. —Yo quiero hablar con ustedes, muchachos, sobre un poco de cooperación.

—¿Qué?

     —Ustedes tienen a un hombre detenido, un tal Marvus L. Gentry. El Coronel Stepney miró interrogador al Capitán Harmon.

     Harmon asintió con la cabeza y dijo: —Es el hombre a quien nosotros cazamos desenterrando esos narcóticos.

—Ah, sí —dijo el Coronel Stepney.

     —Pues ahora bien continuó el sheriff Landes—, nosotros tenemos pruebas fulminantes contra este Robert Trenton por el asesinato de Harvey Richmond, pero queremos atar todos los puntos tan fuertemente como podamos.

—¿Usted cree que él es culpable? —preguntó el Coronel Stepney.

—Yo sé por completo que él es culpable. De hecho nosotros tenemos un caso real y efectivo.

El Coronel Stepney asintió con la cabeza.

     —Pero usted ya sabe como son estas cosas. Trenton tiene un abogado que es bastante mañoso y nosotros queremos coser la acusación y las pruebas de forma que no quede un solo punto vulnerable para que se escurra por él.

El Coronel Stepney asintió una vez mas con la cabeza.

—Bien, ahora —prosiguió el sheriff Landes este individuo llamado Gentry se convertiría en un testigo de parte de la acusación si le pudiésemos dar una oportunidad y ayuda.

—¿Qué clase de ayuda?

—La inmunidad.

El Coronel Stepney denegó con la cabeza.

     —Bien, espere un minuto —continuó rápidamente el sheriff Landes—. Cuando se llega a este punto preciso se ve que no se tienen muchas pruebas contra este sujeto.

—Nosotros lo cazamos a él con más de cuarenta mil dólares de narcóticos en su poder.

—Ya lo sé, pero él en esos momentos no sabía que eran narcóticos.

     —Oh, seguro —dijo sarcásticamente el Coronel Stepney—. El sólo fue precisamente a ese sitio de la carretera para desenterrar unos bulbos de gladiola y cuando escarbó donde él pensaba que estarían los bulbos de la planta, imagínese su sorpresa al encontrar un montón de paquetes envueltos en papel de seda aceitoso. Los metió en su bolsillo, porque no sabía qué iba hacer con ellos y después decidió que ya nada le importaban los bulbos de gladiola. El...

     —Mire, espere un momento —le interrumpió el sheriff Landes—. Nosotros siempre hemos cooperado con ustedes y queremos seguir Cooperando. Este hombre es un testigo importante para nosotros... ¿Por qué no oír la historia de él?

     —¿Cuál es la historia de él? El se ha negado a hacerles declaraciones a nuestros agentes.

     —Bueno, vino a vernos a nosotros un abogado y nos dio una descripción del plan general de lo que su declaración sería en caso de que nosotros cooperáramos para darle la inmunidad al detenido.

"Gentry ha estado metido en asuntos de narcóticos desde hace sólo dos meses. Era un hombre nuevo en esto. Al principio no sabía qué clase de negocio era. Sabía desde luego que se trataba de contrabando, pero pensó que éste era de diamantes.

     "La banda estaba al acecho de la llegada de una expedición que venia de Europa. Esta semana pasada, todos ellos estaban bajo una gran tensión nerviosa porque sabían que ganarían una pequeña fortuna si todas las cosas salían bien. Después, a primera hora de la mañana del martes, recibieron noticias de que todo había salido mal.

     "Gentry sabe que Robert Trenton era quien se suponía que traería los narcóticos. Entonces, le fue comunicado que el martes por la tarde ese Trenton estaba a bordo del barco en el río, y poco después de oscurecer él fue enviado al lugar donde Trenton había enterrado las drogas. Le entregaron un croquis del lugar. Sus agentes tienen ese plano. Estaba en poder de Gentry cuando lo detuvieron. Y está escrito de puño y letra de Trenton.

     "Gentry quiere la inmunidad. Y a mí me parece muy poco precio como compensación por poder atrapar a un asesino”.

     —¿Y cómo ocurrió que Richmond estuviese a bordo de ese barco incendiado? —preguntó Stepney.

—Porque él averiguó que era el cuartel general de Trenton.

—¿Cómo sabe usted que fue Trenton quien lo mató a él?

     —Nosotros tenemos pruebas irrefutables de eso. Trenton tenía una pistola en su posesión. Una automática del calibre 32. Hemos conseguido averiguar su origen por el número. Era una pistola que había sido robada de una casa hace cosa de un año en un robo con escalamiento.

—¿Había huellas dactilares?

     —Nosotros ya hemos ultimado todo esto, como le estoy diciendo a usted —dijo el sheriff Landes—. Usted sabe que no se consiguen huellas dactilares en un revólver, particularmente si está bien cuidado y engrasado, pero en una automática la cosa es diferente. Se consiguen huellas dactilares en el cargador; corrientemente es la huella del dedo pulgar.

"Y en este caso es exactamente lo que nosotros tenemos. Una huella del dedo pulgar de Robert Trenton.

     "Lo que más, podemos probar que Trenton tenía la pistola en su poder. Gracias al buen trabajo que los agentes de ustedes hicieron, esa pistola fue encontrada en el escritorio donde Robert Trenton la había encerrado con llave. Nosotros tenemos tres testigos. Linda Mae Carroll, la sobrina de ésta, Linda Carroll, y Merton Ostrander. Los tres son amigos de Robert Trenton. Les desagradará mucho el declarar cualquier cosa contra él, pero tendrán que confesar que esa pistola estaba en posesión de él y que fue guardada con llave en el escritorio".

—¿Quién tenía la llave del escritorio? —preguntó el Coronel Stepney.

—Merton Ostrander.

     El Coronel Stepney miró al Capitán Harmon, arqueando las cejas interrogadoramente.

     El sheriff Landes interpretó la mirada del Coronel Stepney y se apresuró a decir: —Miren, yo sé lo que ustedes están pensando, pero seamos razonables sobre esto. Supongamos que Trenton trata de decir que Merton Ostrander esperó hasta que él se fue a dormir y después bajó, abrió el escritorio y se apoderó de la pistola.

—¿Y bien? —preguntó el Coronel Stepney.

—Que eso no pudo haber ocurrido de esa manera.

—¿Por qué no?

     —Porque las balas fueron disparadas al cuerpo de Harvey Richmond y le produjeron instantáneamente la muerte. Fueron directas al corazón. Es decir, una de ellas fue derecha al corazón y la otra estaba exactamente encima, cortándole la arteria principal. Ahora, recuerden el momento en que fueron hechos los disparos y también el sitio en que se produjo el tiroteo. Y recuerden el momento en que comenzó el incendio. Y por último recuerden el lugar en donde el incendio empezó.

     "Robert Trenton les confesó a estos testigos que él había disparado dos veces contra un hombre que estaba en la cubierta del barco. Dijo que él no podía ver siquiera el blanco con precisión, pero confesó que él disparó dos veces.

     "E inmediatamente después de eso, el barco empezó a arder. Y después que empezó a arder fue arrastrado por la corriente adentro del río y luego encalló en un arenal. Los hombres que estaban a bordo lograron al fin apagar el fuego usando unos extinguidores y una bomba de agua. Después abandonaron el barco. Este quedó muy deteriorado por el fuego. Los bomberos vieron el fuego y en seguida se dirigieron hacia el lugar de donde aquél procedía, pero se encontraron con que era un barco y en el río y entonces regresaron, pues no iban equipados para una cosa de esas, y además, según ellos pudieron ver con anteojos de larga distancia, el fuego estaba siendo dominado por la propia tripulación del barco.

     "Yo no me enteré de nada hasta esta mañana y fui allí un poco después de amanecer. Hallé un cadáver carbonizado. El barco era propiedad de Sam Joyner. Lo busqué y lo detuve. Pero no me gustaron sus declaraciones y lo puse bajo arresto.

     "Entonces él habló. Dijo que había visto a Trenton disparar los tiros fatales. Desde luego no hay duda en cuanto a la hora que Trenton abandonó el barco, ni tampoco hay duda sobre la hora en que fueron hechos los disparos y la hora en que empezó el fuego en el barco.

     "Pero nosotros necesitamos una causa. Si nosotros pudiéramos probar que Trenton estaba metido en el contrabando de narcóticos y que Harvey Richmond estaba siguiéndole la pista, tendríamos una causa perfecta. Todo lo que ustedes tienen que hacer es abandonar la acusación contra Gentry".

     El Coronel Stepney dijo: —Había una mujer con Gentry cuando él fue allí a desenterrar los narcóticos.

     El sheriff Landes, rápidamente, dio una explicación a esto: —Esa era su novia. Ella había salido con él para dar un paseo. Ella no tiene nada que ver con eso y no se encontraba en las inmediaciones del lugar donde fueron desenterrados los narcóticos cuando éstos fueron extraídos. Por eso los hombres de usted no la capturaron. Se encontraba junto al coche, y apenas ella se dio cuenta de que algo anormal ocurría, se metió entre la maleza del otro lado de la carretera y consiguió huir. No está complicada en este caso ni lo estará. No es bueno ni aconsejable el complicarla. Y en el momento en que ustedes tratasen de complicarla, Gentry se callaría, enmudeciendo como un sepulcro.

     El Coronel Stepney se levantó de la silla y empezó a pasear por el despacho, meditando en el asunto con el ceño fruncido.

     —Miren —dijo el sheriff Landes—. Yo he preparado ya todo y a todos. El Departamento de Narcóticos está ya listo para ponerse de acuerdo, porque están ansiosos de conseguir todas las pruebas posibles contra el hombre que asesinó a Harvey Richmond. Así pues, lo que ustedes tienen que hacer es simplemente ponerse de acuerdo con nosotros y esperar tranquilos.

—¿Qué antecedentes penales tiene Gentry?

     —Ningunos, no tiene antecedentes. Está completamente limpio. Nosotros cooperamos siempre con ustedes, muchachos, y no sabemos por qué ustedes no quieren cooperar con nosotros ahora.

—¿Cuánto tiempo tardó el barco en incendiarse después de ser desprendido del muelle?

—Solamente dos o tres minutos.

—¿Cómo lo sabe usted?

     —Bueno, yo me figuro la forma en que tiene que haber ocurrido por lo que el testigo dijo. A juzgar por la hora en que ellos se dieron cuenta de ese punto rojo en el cielo y por el reflejo del fuego en el agua, no pudieron haber pasado más de dos o tres minutos.

—No me convence —dijo el Coronel Stepney.

El rostro del sheriff Landes se ensombreció. —Ustedes, compañeros, nos están pidiendo siempre a nosotros..

     —Espere un momento —le interrumpió el Coronel Stepney—. No se vaya por un camino errado. Yo simplemente le estoy diciendo que hay algunos aspectos del caso que a mí no me convencen. En cuanto a lo relacionado con este hombre Gentry, bueno, estamos de acuerdo. Si esa es la forma que usted quiere que se haga, así se hará.

 

     El rostro del sheriff se iluminó con una amplia sonrisa. Se levantó y dirigiéndose a la mesa del Coronel Stepney, estrechó la mano de éste. —Usted no tendrá que arrepentirse de esto dijo—. Esto va a significar algo importante para mí personalmente. Y va a significar algo grande para el Fiscal.

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