Chapter 26

     Un gran camión—laboratorio de la policía del estado, estaba estacionado bajo la sombra de un corpulento roble en el lado Este del río.

     Abajo, hacia el embarcadero, al otro lado del río, a una milla de distancia, dos hombres uniformados se movían despacio estudiando cada pulgada de la madera.

Después de largo tiempo, uno de los hombres dijo: —Mira aquí, Gerry. A ver qué te parece esto.

     Le señaló una sección de uno de los pilares a los que habían estado amarrados los cables. Había una parte de la madera que había sido arrancada en el lugar donde los cables estaban atados. Examinando aquello cuidadosamente comprobaron que allí había ocurrido algo anormal en ese trozo de madera arrancada.

     Con la punta de un dedo, el policía escarbó, quitando la parte de madera que estaba astillada, hasta que llegó, penetrando, a madera firme y consistente, y entonces, con cuidado, utilizando su navaja, descubrió un agujero redondo.

     Un teléfono de campaña ligado por medio de un cable que atravesaba el puente comunicaba con el camión—laboratorio: —Oigan —dijo al teléfono Gerry—. Hemos encontrado aquí algo que parece un balazo. Mejor es que vengan ustedes a ver.

     Momentos después el doctor Dixon, acompañado de uno de los técnicos del camión—laboratorio, cruzó el puente del Estado y se dirigió al embarcadero. Examinaron el agujero y después el doctor Dixon asintió con la cabeza.

     Los hombres serraron cuidadosamente el pilar por debajo del agujero, y cuando retiraron la parte del pilar le fueron quitando astillas hasta que apareció visible una bala de calibre 32 enclavada en un agujero, el cual había sido dividido con precisión en dos partes.

     El doctor Dixon le dio la bala al técnico. —Vamos a echarle un vistazo a esto —dijo.

     De prisa volvieron al camión. El microscopio de confrontación estaba montado de forma que las luces eléctricas proporcionaban una excelente iluminación.

     El técnico centró en el microscopio una bala marcada "bala de prueba", y la otra bala que había sido extraída del pilar la colocó en el otro lado. Puso sus ojos sobre las lentes del microscopio de comparación y empezó a darle vueltas lentamente al resorte que hacía girar una de las balas. Repentinamente se detuvo, volviendo el resorte hacia atrás una fracción de pulgada, 'y después levantó sus dedos hasta la rosca que ajustaba la pantalla del microscopio.

—¿Qué hay? —preguntó ansioso el doctor Dixon.

—Son iguales —contestó el técnico— y disparadas por la misma arma. Écheles un vistazo.

     El doctor Dixon se acomodó en la banqueta que había dejado vacante el técnico, y aplicando sus ojos al microscopio examinó las dos balas cuidadosamente. —Esto es suficiente —dijo—. Nosotros tuvimos que forzar al último extremo nuestra jurisdicción para conseguir las pruebas, pero aquí están. Estas halas fueron las dos disparadas por la misma arma.

—¿Y eso, a dónde nos lleva? —preguntó el técnico.

     Hubo una sombra de parpadeo en los ojos del doctor Dixon. —Eso nos lleva a que tengamos tres balas y sólo dos cartuchos vacíos.

—Entonces tenemos un cartucho vacío de menos.

 

—Al contrario —dijo el doctor Dixon—, Lo que tenemos es una bala de más.

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