ALBA

Blanco estás como el cielo en el naciente

blanco está al alba antes que el sol apunte

del limbo de la tierra de la noche:

que albor de aurora diste a nuestra vida

vuelta alborada de la muerte, porche

del día eterno; blanco cual la nube

que en columna guiaba por el yermo

al pueblo del Señor mientras el día

duraba. Cual la nieve de las cumbres

ermitañas, ceñidas por el cielo,

donde el sol reverbera sin estorbo,

de tu cuerpo, que es cumbre de la vida,

resbalan cristalinas aguas puras

espejo claro de la luz celeste,

para regar cavernas soterrañas

de las tinieblas que el abismo ciñe.

Como la cima altísima, de noche,

cual luna, anuncia el alba a los que viven

perdidos en barrancos y hoces hondas,

¡así tu cuerpo níveo, que es cima

de humanidad y es manantial de Dios,

 

en nuestra noche anuncia eterno albor!

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