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  Por fin he conseguido saber lo que ocurre a bordo. Johansen me ha expresado personalmente que cuenta conmigo para lo que está por venir y he podido participar de las reuniones entre los hombres. Al parecer las intenciones del capitán pasan por hundir el barco y con él la carga de aceite industrial que transporta. Se trata de un plan organizado de antemano, y hay mucho dinero de por medio. Ulises y los ucranianos fueron contratados directamente por la compañía propietaria del buque para asistir al capitán en la misión. El barco ya no está en condiciones de navegar y los beneficios de la carga transportada apenas bastarían para pagar las multas por el estado en que se encuentra, sin contar los problemas añadidos por la muerte del marinero malayo. En cambio el carguero está asegurado por una suma millonaria y su hundimiento accidental sería altamente beneficioso para sus propietarios. El capitán y el ucraniano piensan obtener una buena tajada del botín, y también los otros hombres. El problema es que necesitan de la cooperación del resto de la tripulación para que atestigüe dando fe del origen fortuito del hundimiento.  Solo que desde un principio Johansen no estuvo de acuerdo, es un hombre de principios. Consiguió convencer a los demás de que era una vileza hacer algo así, arrojando toneladas de aceite industrial al mar por un dinero sucio, y además iba en contra de la esencia de un verdadero marino. La tripulación le apoyó debido a su carisma y a la confianza que le tienen. Eso degeneró en el enfrentamiento entre el noruego y el capitán, que no se esperaba esa actitud de los hombres que eligió como tripulantes. La gente como Kipstas cree que todo se compra con dinero, no concibe la existencia de hombres como Johansen. 

   También he sabido qué es lo que custodian los centinelas de la bodega C. Se trata de los explosivos con los que el capitán y los suyos planean hundir el barco. Pretenden colocarlos estratégicamente para que la nave se vaya a pique rápidamente, sin dar tiempo a los servicios de rescate a efectuar ninguna acción que ponga en peligro la operación. Por eso la importancia estratégica de la bodega C y su constante protección. Los hombres de Ulises no dudarían en disparar a quemarropa a quién se acercase con intención de hacerse con los explosivos.

   El interés del noruego por el rumbo del barco pasa probablemente por la posibilidad de poder avisar sobre el punto exacto en que se pueda producir el hundimiento. Deduzco que la intención del capitán es llevar el buque a donde no pueda haber opciones de rescate inmediato ni testigos de los acontecimientos, y luego dar una versión de los hechos distorsionada, pero apoyada por la unanimidad de las declaraciones. Presumiblemente dirán que un incendio fortuito habría hecho explotar el tanque de combustible del carguero provocando la catástrofe.

   El plan de Kipstas había previsto la evacuación total de la tripulación en los buques de salvamento, calculando no tener que pasar demasiadas horas a la deriva antes del rescate. Solo que la negativa del noruego y el amotinamiento silencioso de la tripulación le supuso un contratiempo demasiado importante para Kipstas. Claro que ni él ni los que los secundan pensaron en ningún momento en desistir. Por eso la tensión reinante a bordo. La alternativa pasa por hundir a los amotinados junto con el barco, haciéndolos víctimas trágicas del supuesto accidente en alta mar. El testimonio unificado de los supervivientes sería suficiente para el éxito del trabajo.

   Johansen prepara un plan de acción para hacerse con el buque antes del golpe. El problema principal pasa por la falta de armas. Los hombres del capitán cuentan con esa importante ventaja, aunque nuestro grupo les supera en número. Pero frente profesionales armados poco se puede conseguir en un enfrentamiento, es necesario alguna estrategia alternativa. En eso trabaja el noruego ahora, creo que ha vislumbrado una idea, pero aún no nos ha comunicado nada.

    El nerviosismo está presente en todo momento. Los hombres temen por sus vidas, saben que se juegan el pellejo al secundar a Johansen. Tengo la impresión de que algunos se arrepienten interiormente de la decisión que tomaron, se les ve dubitativos. Pero creo que al final serán consecuentes, han llegado demasiado lejos.

   Landon me ha pedido que me aleje una vez más del grupo, es posible que aún me requieran para una misión de espionaje. Debo intentar hacer ver que me mantengo al margen de lo que ocurre, el cocinero no debe enterarse todavía de mi implicación con los demás. El estado crítico de su ayudante me favorece para este propósito; Lee se pasa las horas con él, dudo que esté demasiado pendiente de mis movimientos. Al parecer la situación es verdaderamente grave, el chino podría morir pronto. Su muerte me es indiferente, nunca me gustó ese sujeto, y además, todo lo que perjudique al cocinero merece mi aprobación. Por otra parte es un enemigo menos a tener en cuenta.

   Los hombres de la bodega C están más serios que nunca. Se les ve concentrados hasta el límite y sus miradas han ganado en hostilidad notoriamente. Siempre están los dos de guardia y cuando alguno debe ausentarse para comer o dormir unas horas, es sustituido por Ulises. Me pregunto que idea tienen, como piensan llevar a cabo la operación. En principio deberían colocar los explosivos en los puntos estratégicos, solo que no será una tarea fácil de realizar ni siquiera mediante la amenaza de las armas. De producirse un intento, seguramente correrá sangre, la tripulación desesperada se lanzará contra los enemigos aún a riesgo de morir de un disparo, antes que permitir el hundimiento del buque y una muerte peor. Sospecho que los acontecimientos no se producirán de esa manera, uno de los perros morderá primero, y entonces se decidirá la suerte de todos nosotros.  Solo queda aguardar, pero el tiempo se agota y es evidente que algo tendrá que suceder pronto.

 

   Ha sucedido algo que no me esperaba. Johansen me ha comunicado que las posibilidades de evitar el hundimiento del buque y asegurar la supervivencia de la tripulación dependen enteramente de mí. Cuando me hizo saber sus intenciones se me heló la sangre. Jamás pensé que me enfrentaría a una situación así. Siempre he asegurado que deseaba ponerme a prueba, siempre me he sentido preparado para llevar a cabo empresas de riesgo. Pero en mis proyecciones de coraje y gloria no había vislumbrado un desenlace tan imponente; yo mismo estaré encargado de eliminar al capitán y a todos sus hombres, a excepción de los guardias de la cabina C. El noruego me ha proporcionado un botellín de una sustancia letal que debo hacer ingerir a los hombres de arriba durante la cena, mezclada en el agua que han de beber. Debe ser esta noche. El veneno no tardará en hacer efecto  y si todo sale bien, yo sólo habré evitado heroicamente una matanza injusta y vil, y un desastre ecológico de grandes dimensiones. Así me lo expuso Johansen, y yo accedí obligado por las circunstancias y por mis propias aspiraciones de demostrar mi valía. Pero desde ese instante todo mi cuerpo se ha visto poseído por las más variadas sensaciones. Me veo en la obligación de matar, y ahora comprendo cuán distinta es la realidad de las proyecciones mentales. Siento el peso de la responsabilidad como una pesada viga de hierro sobre mis espaldas. Los hombres dependen de mí y uno a uno me han dado sus votos de confianza. La imagen de Landon asegurándome que sabría estar a la altura se me aparece a cada momento y continuamente me parece sentir los golpes en la espalda de los hombres dándome ánimos y deseándome suerte. La expresión en sus ojos lo decía todo, sus vidas están en mis manos.

   No consigo concentrarme. Mi cuerpo está lleno de salvaje adrenalina y empiezo a tomar verdadera consciencia de la situación. Me doy cuenta del riesgo que corro, la posibilidad de la muerte  cercana hace estragos en mi entendimiento. Temo no estar a la altura, temo que me falte el coraje. No podría asimilar el fracaso a manos de la cobardía, sería el peor de los finales. Solo espero que la suerte me acompañe y la sangre fría se haga presente en el momento clave. He oído que los boxeadores y los actores pierden el nerviosismo al subir al cuadrilátero o al escenario. Daría cualquier cosa por estar seguro de que ocurrirá así, de que podré responder a las expectativas.

   Siempre he esperado un momento así, siempre me he imaginado a mí mismo enfrentándome al peligro y saliendo airoso, como lo haría un gran hombre. Sin embargo a la hora de los hechos la perspectiva es totalmente diferente de lo que hubiese podido imaginar.  Incluso mi físico se ha descontrolado, tengo escalofríos y me tiembla el cuerpo entero.

   Debo controlarme, debo estar preparado para engañar a Lee una vez más. El golpe está previsto para mañana y los hombres estarán más despiertos que nunca, quizás ellos mismos estén planeando una acción contra Johansen y los suyos para esta misma noche. Tendré  que reaccionar, tendré que sacar lo mejor que haya dentro de mí para conseguirlo. Si lo hago habré dado un paso crucial para mi futuro, me habré ganado el reconocimiento y el respeto de los demás, y muchos me estrecharán la mano con admiración y se acercarán a mí para oír el relato de mis acciones. 

 

   Nunca había visto a Lee con esa expresión. Su amante ha muerto hace apenas media hora. He ayudado al cocinero a transportar el cadáver a la cámara frigorífica. Lo he hecho porque he tenido un momento de debilidad, fruto del delicado estado nervioso en que me encuentro. Nunca creí que oiría al cocinero decirme gracias, estaba visiblemente afectado. Incluso las ratas como él poseen sentimientos a veces.

   La muerte del chino me ha servido de distracción, por unos momentos he podido dejar de pensar en lo que tengo que hacer. Pero a medida que se acerca el momento de subir, el descontrol de mi cuerpo se acrecienta y tengo miedo de que Lee pueda notarlo. Solo espero que su propia turbación le impida tener los reflejos suficientes para adivinar que me traigo algo entre manos.  Ha llegado la hora de dar el paso que el destino me obliga dar para demostrar que estoy hecho de la madera de los que triunfan. Se trata de la vida o la muerte, la gloria o el olvido. Daré lo mejor de mí, he nacido para superar los grandes retos y llegar lejos, a donde moran los grandes hombres.

 

 

   Están aquí, es el momento, ahora lo sé. Invaden con los flujos, se han hecho presentes en todas las zonas, ya los oigo acercarse... Vendrán en masa, vendrán de todas partes para destruirme, para acabar definitivamente conmigo. No tengo salida, no tengo escapatoria. Me observan, si ríen de mí, gozan con el aroma del manjar. No quiero asustarme, no quiero darles ese gusto. ¡Por qué, por qué vienen a mí, por qué no me dejan en paz! Me duele el cuerpo, me duele la cabeza, estoy temblando, tengo miedo. Los perros aúllan, quieren intimidarme. ¿Qué son esos ruidos? Están bajando también, son esos seres maléficos. Ahora lo entiendo, ahora lo comprendo todo, como pude haber sido tan ciego. Ha sido ella, ella, siempre estuvo detrás de todo, siempre lideró la conspiración. Golpean la puerta... oigo voces, es ella, viene a por mí, quiere decapitarme en persona, verme revolcarme indefenso y tembloroso por los suelos. ¡Nooo! No voy a abrir, déjenme, ¡déjenme! Malditos demonios asesinos, quieren comerme vivo. Silencio, ¡Silencio! No me atosiguen por favor, no soporto el eco punzante de sus palabras confusas. Por favor, ayuda, ayuda, no me dejen solo, mamá, papá, denme un abrazo, tengo miedo, no abran la puerta, no abran la puerta, esa puerta no es, allí está el agujero negro, de allí vienen los rumores infecciosos y  la energía negra... Por qué no se van, por qué no me dejan, no quiero que me toquen, están cargados con el flujo invasor, se acerca el asesino, es ella, es ella, viene con sus fieras amaestradas. Ah, ese zumbido me está dañando irremediablemente, ¡me está atacando!, se come mis tímpanos y mis nervios auditivos, puedo sentirlo en mi cerebro, es como un bss alienante... Por qué me pasa esto, por qué me eligen a mí, no, por favor ¡qué se vayan! Mi corazón va a explotar, hermana donde estás, tengo miedo, tengo miedo. ¿Qué es eso? Son como monstruos raros, están por todas partes, no los ven, ¿no los ven?, están ahí, aaa, salen de la nevera, salen de las tuberías... ¡Nooo! No me hagan daño, no se coman mis partes, fuera, ¡fuera! No puedo soportarlo, ¡no puedo soportarlo! Tengo que encontrar la salida, tengo que escapar, hace frío, hace frío... Basta, están por todas partes, ¡por todas partes! Oigo su voz, me llama, golpea a la puerta, es un engaño, lo sé, ella tiene el poder, ella lo controla todo, pero porqué a mí, por qué  a mí, están ahí aunque cierre los ojos, aunque no quiera verlos... Tengo que encontrar la salida, ¿donde está la puerta blanca? Quiero salir de aquí, déjenme, ¡déjenme!, no quiero sufrir más, aaa, que dolor punzante, me están hundiendo sus garras, inyectan gusanos en mi carne, aaa, horribles gusanos que me están comiendo, no aguanto más, ayúdenme, ayúdenme, ¿donde está mi familia?, ¡por favor que me escuchen!, que detengan esos aullidos... La puerta blanca, está ahí, tengo que escapar, no puedo soportarlo más, me van a matar, la puerta blanca, voy  a saltar, voy a librarme de las fieras y los demonios, aún la oigo, finge con su dulce voz, no tengo más tiempo, voy  saltar, voy a saltar, es la única vía, viajaré por el flujo receptor transparente, en la ventana está la puerta, sí, por allí podré huir, este acoso es terrible, no puedo soportarlo más, no me toquen, ¡aléjense de mí!, tengo que saltar, liberarme del mal, saltar...

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