En un dulce stupor

En un dulce estupor soñando estaba

Con las bellezas de la tierra mía:

Fuera, el invierno lívido gemía,

Y en mi cuarto sin luz el sol brillaba.

La sombra sobre mí centelleaba

Como un diamante negro, y yo sentía

Que la frente soberbia me crecía,

Y que un águila al cielo me encumbraba.

Iba hinchando este gozo el alma oscura,

Cuando me vi de súbito estrechado

Contra el seno fatal de una hermosura:

Y al sentirme en sus brazos apretado,

Me pareció rodar desde una altura

 

Y rodar por la tierra despeñado.

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